Lectura del Evangelio según Lucas
Lc 11, 29-32
Habiéndose reunido la gente, comenzó a decir:
«Esta generación es una generación malvada; pide un signo, pero no se le dará otro signo que el signo de Jonás. Porque así como Jonás fue signo para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás.»
Esta generación es malvada: reclama una señal, y no se le concederá más señal que la de Jonás.
Así responde a los dirigentes judíos que pedían una señal especial para creer en Él. No entienden que las señales de Jesús, sus milagros, para ser aceptados como tales, suponen una actitud previa de fe. No entienden que, estando llenos de sí mismos y seguros de sí mismos, no hay en ellos espacio para aceptar algo nuevo. No pueden entenderlo.
A Jesús, hombre como nosotros, le afloran la frustración y la amargura. Habrá momentos en que aflorará incluso la cólera; empleará contra ellos palabras muy fuertes. Pero en la hora suprema de la verdad, pedirá la misericordia del Padre para todos ellos. Padre, perdónales porque no saben lo que hacen (Lc 23, 34). Son palabras que nos recuerdan la última línea del libro de Jonás que veíamos hace pocos días: ¿No voy a apiadarme de ciento veinte mil hombres que no distinguen la derecha de la izquierda? (Jonas 3, 11).
El papa Francisco comenta: La señal de Jonás que Jesús promete es su misericordia. La verdadera señal de Jonás es aquella que nos da la confianza de estar salvados por la sangre de Cristo. Hay muchos cristianos que piensan que están salvados solo por lo que hacen, por sus obras. Las obras son necesarias, pero son una consecuencia, una respuesta a ese amor misericordioso que nos salva.
No pidamos milagros. Pidamos que, contemplando a Jesús en las páginas de los Evangelios, su Espíritu nos abra el corazón para conocerle mejor. Que, lo mismo que Él trae a colación personajes del pasado para iluminar el presente, así también nosotros sepamos echar mano de lo de ayer para vivir mejor el hoy.
Parroquia
de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa
Santander Cantabria
España

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