miércoles, 16 de octubre de 2019

Evangelio del 16 de octubre. Miércoles 28.

Lectura del Evangelio según Lucas 

Lc 11,42-46

«Pero, ¡ay de vosotros, los fariseos, que pagáis el diezmo de la menta, de la ruda y de toda hortaliza, y dejáis a un lado la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que había que practicar, aunque sin omitir aquello.¡Ay de vosotros, los fariseos, que amáis el primer asiento en las sinagogas y que se os salude en las plazas! ¡Ay de vosotros, pues sois como los sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo!»
Uno de los legistas le respondió: 
«¡Maestro, diciendo estas cosas también nos injurias a nosotros!» 
Pero él dijo: 
«¡Ay también de vosotros, los legistas, que imponéis a los hombres cargas intolerables, y vosotros no las tocáis ni con uno de vuestros dedos!»


¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de verduras, y descuidáis la justicia y el amor de Dios!
Jesús pronuncia esta larga letanía de improperios contra los fariseos mientras está sentado a la mesa de uno de ellos que le había invitado. Ellos están convencidos de lo correcto de su religiosidad. Según la ley, como dice Pablo de sí mismo, eran irreprochables. Que no se nos ocurra pensar que estamos libres de semejante error. Es muy sencillo, con el paso de los años, deslizarse hacia una manera farisea, ritualista, formalista, rutinaria, de vivir lo religioso y alejarse de la frescura, de la gratuidad, de la siempre novedosa alegría del Evangelio.

Jesús achaca muchas cosas a esa clase de religiosidad: la excesiva atención a la fachada como manera de encubrir la impureza interior, el esmero en cosas accidentales en menoscabo de las esenciales, el adoptar una actitud de superioridad ante otros… Estemos atentos ante el peligro de contaminación por ese virus que nos convierte en momias sin vida. Atención a no vivir anclados en el pasado. Así será si miramos con sospecha lo novedoso. Así será que no seremos capaces de interpretar los signos de los tiempos. Llegaríamos incluso, como aquellos fariseos, a volver a crucificar a Jesús pensando que hacemos un servicio a Dios.

Dice el Papa Francisco que quien está cerrado no puede recibir la valentía del Espíritu Santo; permanece cerrado y no puede salir a la periferia.

El verdadero seguidor de Jesús guarda su mandamiento, el mandamiento del amor, y vive muy ajeno al legalismo. Entiende y vive lo que dice san Agustín: Ama y haz lo que quieras.


Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa
Santander Cantabria
España 


Fuentes: EL SITIO WEB OFICIAL DE LOS CARMELITAS
               Meditación con el Evangelio del día. Buena Noticia.
               https://www.elgabinetededavidsalinas.es/contenido/paginagal25-347.jpg

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