Lectura del Evangelio según Lucas
Lc 12,35-38
«Tened ceñida la cintura y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos a quienes el señor, al venir, encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos ellos!»
Dichosos
los criados a quienes el amo, al llegar, los encuentre velando. Os
aseguro que se ceñirá, los hará sentarse a la mesa y les irá sirviendo.
¡Cuánto
insiste Jesús en que estemos siempre alerta sin bajar la guardia! Se lo
recuerda a los discípulos dormidos en Getsemaní: Velad y orad para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil (Mt 26, 41). Se lo recuerda a Pedro que con tanta vehemencia promete serle fiel hasta la muerte: Esta misma noche, antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces (Mt 26, 34).
El mismo Pedro, con la lección aprendida, dirá: Sed
sobrios y velad. Vuestro adversario, el diablo, ronda como león
rugiente, buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe (1 P 5, 8). Firmes en la fe en el Señor; ninguna fe en nuestras empeños. Porque, como dice Pablo, sé
que nada bueno habita en mí; querer el bien lo tengo a mi alcance, mas
no el realizarlo, puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro
el mal que no quiero (Rm 7, 18).
Tened ceñida la cintura y las lámparas encendidas.
Mantengamos
siempre encendida la Palabra de Dios que ilumine nuestros silencios y
afine el oído interior de modo que lleguemos a escuchar esa leve voz
suya que suele quedar apagada por tantos ruidos. Esa leve voz suya que
nos ayuda percibir bendiciones ocultas. Esa leve voz suya que nos empuja
a salir del egocentrismo para entrar en la órbita de la atención a los
prójimos.
El Papa Francisco nos pide que
tengamos encendida la lámpara de la fe, el piloto de emergencias, para
reconocer las situaciones de peligro, para no caer, para servir.
Parroquia
de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa
Santander Cantabria
España

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