martes, 22 de octubre de 2019

Evangelio del 22 de octubre. Martes 29.

Lectura del Evangelio según Lucas 

Lc 12,35-38


«Tened ceñida la cintura y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos a quienes el señor, al venir, encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos ellos!»





Dichosos los criados a quienes el amo, al llegar, los encuentre velando. Os aseguro que se ceñirá, los hará sentarse a la mesa y les irá sirviendo.
¡Cuánto insiste Jesús en que estemos siempre alerta sin bajar la guardia! Se lo recuerda a los discípulos dormidos en Getsemaní: Velad y orad para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil (Mt 26, 41). Se lo recuerda a Pedro que con tanta vehemencia promete serle fiel hasta la muerte: Esta misma noche, antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces (Mt 26, 34).

El mismo Pedro, con la lección aprendida, dirá: Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe (1 P 5, 8). Firmes en la fe en el Señor; ninguna fe en nuestras empeños. Porque, como dice Pablo, sé que nada bueno habita en mí; querer el bien lo tengo a mi alcance, mas no el realizarlo, puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero (Rm 7, 18).

Tened ceñida la cintura y las lámparas encendidas.
Mantengamos siempre encendida la Palabra de Dios que ilumine nuestros silencios y afine el oído interior de modo que lleguemos a escuchar esa leve voz suya que suele quedar apagada por tantos ruidos. Esa leve voz suya que nos ayuda percibir bendiciones ocultas. Esa leve voz suya que nos empuja a salir del egocentrismo para entrar en la órbita de la atención a los prójimos.

El Papa Francisco nos pide que tengamos encendida la lámpara de la fe, el piloto de emergencias, para reconocer las situaciones de peligro, para no caer, para servir.


Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa
Santander Cantabria
España 


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