martes, 29 de octubre de 2019

Evangelio del 29 de octubre. Martes 29.

Lectura del santo Evangelio según Lucas 

Lc 13,18-21

Decía, pues: 
«¿A qué es semejante el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza, que tomó un hombre y lo puso en su huerto; creció hasta hacerse árbol y las aves del cielo anidaron en sus ramas.»
Dijo también: 
«¿A qué compararé el Reino de Dios? Es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina hasta que todo fermentó.»



Les decía: ¿A qué es semejante el Reino de Dios?
Quienes escuchaban entonces a Jesús entendían lo del Reino de Dios en términos políticos. El Mesías pondría a Israel, con su capital Jerusalén, en el centro del concierto de las naciones, imponiendo al mundo la legislación de Moisés. Los cristianos de la tradicionalmente llamada cristiandad, nos hemos mantenido en esa misma línea. Jesús no la comparte.

Es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo puso en su huerto.
Son dos las ocasiones en que Jesús recurre al grano de mostaza. En otro lugar dirá: Si tuvierais una fe como un grano de mostaza… (Lc 17, 6). Debía ser la imagen proverbial para hablar de algo insignificante.

Es evidente la predilección de Jesús por lo pequeño y sencillo; y su aversión hacia lo sensacional y pomposo. Comenta el Papa Francisco: Para sintonizar con Jesús es necesario ser pobres de corazón. No confiar en las propias capacidades, sino en el poder del amor de Dios. No actuar para ser importantes ante los ojos del mundo, sino preciosos a los ojos de Dios.

En los viejos países de cristiandad los creyentes vamos creciendo día a día en insignificancia. Las parábolas del grano de mostaza y de la levadura nos ayudarán a congratularnos ante la nueva realidad. La influencia de Jesús, entonces como ahora, afecta a un diminuto grupo de seguidores. Pero Él está seguro del resultado final: Hasta que todo fermentó. Como está seguro Pablo: Al nombre de Jesús toda rodilla se doblará en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confesará que Cristo Jesús es el SEÑOR para gloria de Dios Padre. Como estamos seguros nosotros: No temas, pequeño rebaño (Lc 12, 32).


Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa
Santander Cantabria
España 



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