Lectura del Evangelio según Lucas
Lc 11,1-4
Estaba él orando en cierto lugar y cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos:
«Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos.»
Él les dijo:
«Cuando oréis, decid:
Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano,
y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación.»
Una vez estaba en un lugar orando. Cuando terminó, uno de los discípulos le pidió: Señor, enséñanos a orar.
Aquel discípulo ha observado a Jesús. Mientras observaba, ha tenido tiempo para comprender que el secreto de Jesús se esconde en sus ratos de oración. Y quiere que Jesús les haga partícipes de su secreto. Jesús lo hace:
Cuando oréis, decid: Padre…
El Padrenuestro esconde el secreto de la vida de Jesús; y de todo creyente. El núcleo de ese secreto está en la palabra PADRE. Es la primera palabra de su oración y quiere que lo sea también de la nuestra. Pero, ¡atención!: Jesús usaba, en su idioma materno, la palabra que el bebé dirigía a su padre: ABBÁ; el equivalente de PAPÁ. Esto sorprendió tanto que los Evangelios, escritos en otro idioma, han conservado la palabra original aramea. Hay más ternura en PAPÁ que en PADRE. ¿Oro y vivo inspirado en ABBÁ-PAPÁ? Entonces oro y vivo instalado en la ternura, en la confianza, en el abandono.
Padre nuestro.
La primera parte del Padrenuestro pertenece al TÚ; la segunda, al NUESTRO. Nunca al YO. ¿Podríamos soñar con una vida sin el YO ni en pensamientos ni en palabras? Eso se nos pide: Quien quiera seguirme que se niegue a sí mismo (Mt 16, 24). Santa Teresa se lamentará de que tantas buenas personas pierdan lo inimaginable por quedarse consigo mismas.
Perdona nuestros pecados como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
El Papa Francisco comenta: En estas palabras del Padrenuestro está todo un proyecto de vida basado en la misericordia. La misericordia, la indulgencia, la condonación de la deuda, no es algo devocional, no es algo privado, no es un paliativo espiritual.
Parroquia
de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa
Santander Cantabria
España

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