Lectura del Evangelio según Lucas
Lc 21,34-36
«Cuidad que no se emboten vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida y venga aquel Día de improviso sobre vosotros, como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra. Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza, logréis escapar y podáis manteneros en pie delante del Hijo del hombre.»
Venid conmigo y os haré pescadores de hombres. Y ellos, al instante, dejando las redes le siguieron.
Sucede a orillas del lago. No es el primer encuentro. Antes, a orillas del Jordán y en compañía de su amigo Juan, Andrés había pasado un día con Jesús. Había quedado tan prendado de Él que, en cuanto le fue posible, dijo a su hermano Pedro: Hemos encontrado al Mesías (Jn 1, 39-42). Bien dice alguien que las flechas de Jesús son más potentes que las de Cupido.
Andrés, con su hermano Pedro, deja las redes y sigue a Jesús. Lo hace al instante. No se sientan, no hablan, no pactan. Andrés y Pedro, y todos los que seguimos a Jesús, no tenemos idea qué puede depararnos el futuro. Sencillamente le seguimos. La razón es que hemos encontrado al Mesías. Sin pestañear, le hemos firmado un cheque en blanco. Claro que todos, maestro y discípulos, necesitamos paciencia; el proceso de abandonar redes y seguridades es largo y laborioso. A Jesús no le faltará la paciencia; es compañera fiel de su amor: el tiempo es la espera de Dios que mendiga nuestro amor. ¿Nos faltará paciencia a nosotros? Será también nuestra compañera fiel si tenemos plena confianza en Él: Hechura suya somos (Ef 2, 10).
Andrés no es famoso como su hermano, pero es un buen discípulo. Y eso es lo que de verdad importa. Soy buen discípulo si sigo a Jesús con todo mi ser, con sencillez, con desinterés, sin grandes pretensiones, sabiendo que es Él quien me va llevando, y hundiendo las raíces de mi oración y de mi vida en el Evangelio. Soy buen discípulo si también yo puedo proclamar desde lo más hondo de mi ser: He encontrado al Mesías.
Parroquia
de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa
Santander Cantabria
España

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