sábado, 21 de diciembre de 2019

Evangelio del 22 de diciembre. Domingo 4º de Adviento.


Lectura del santo Evangelio según Mateo
Mt 1, 18-24

El origen de Jesucristo fue de esta manera:

Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, que era justo, pero no quería infamarla, resolvió repudiarla en privado. Así lo tenía planeado, cuando el ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: 

«José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.»

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta: Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa:

«Dios con nosotros». 

Despertado José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer. Y no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús.




El origen de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo.
Desposada con José. Entre los judíos, el rito de los desposorios precedía al del matrimonio. Ya eran considerados marido y mujer, aunque antes de convivir, la mujer permanecía un año en la casa paterna. En este período María queda embarazada. Cuando regresa de su visita a Isabel ha cumplido el tercer mes de su embarazo. ¿Cómo reaccionaría José en una situación tan penosa y tan inexplicable?

La situación le supera. Lo pasa muy mal. Noches sin dormir. Desconcierto. Hasta que toma la decisión de deshacer el acuerdo matrimonial en secreto. Pero entonces…

Se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: José, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo.
Estos sueños tienen lugar cuando más despierto está José. A cualquiera de nosotros se nos aparece en sueños el ángel del Señor y nos dice lo que tenemos que hacer si contemplamos la circunstancia del momento a la luz de la Palabra de Dios. La Sagrada Familia de Nazaret estaba muy familiarizada con la Palabra de Dios. Recordemos que Jesús cita con frecuencia las Escrituras. Y que el Magnificat de María no es otra cosa que un mosaico de citas bíblicas. José era también hombre muy familiarizado  con la Palabra de Dios. Como dice el Papa Benedicto, aquí vemos un rasgo esencial de la figura de san José: su finura para percibir lo divino y su capacidad de discernimiento. Solo a una persona íntimamente atenta a lo divino, le puede llegar el mensaje de Dios de esta manera.

En vísperas de Navidad, aprendamos a contemplar no solo al Niño y a María, sino también a José. Aprendamos a ser, como él, hombres y mujeres de escucha, de interioridad, de la Palabra de Dios.


Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa
Santander Cantabria
España 


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