sábado, 19 de octubre de 2019

Evangelio del 19 de octubre. Sábado 28.

Lectura del santo Evangelio según Lucas 
Lc 12,8-12
«Yo os digo: Por todo el que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios. Pero el que me niegue delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios.
A todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará.
Cuando os lleven a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué os defenderéis, o qué diréis, porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel mismo momento lo que conviene decir.»





Al que diga una palabra contra este Hombre se le perdonará; al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará.
Jesús ha probado y tolerado el rechazo a su persona en varias ocasiones y lugares: en Nazaret, en Gerasa (Lc 4, 30 y 8, 37). Pero no tolera el rechazo al Espíritu Santo. Es el rechazo que se da en los fariseos que, con su legalismo, consiguen tergiversarlo todo, convirtiendo lo malo en bueno y lo bueno en malo. Se creen profundamente religiosos y moralmente irreprochables, pero viven de espaldas al primero de los mandamientos, el del amor, y saben tranquilizar conciencias cumpliendo con exactitud cosas secundarias. Y no necesitan de Dios para salvarse; ellos se bastan. El pecado contra el Espíritu Santo está también representado por el hermano mayor del pródigo que, mientras no perdone, no entrará en la sala del banquete.
Cuando os conduzcan a las sinagogas, ante los jefes o autoridades, no os preocupéis de cómo os defenderéis o qué diréis.
Quienes seguimos a Jesús no debemos vivir condicionados por ningún miedo, porque sabemos que Él, por su Espíritu, está siempre con nosotros. Nuestra vida debe estar animada por una confianza absoluta y, por tanto, por una plena libertad interior. Estamos supuestos a sentir gozosamente, como dirigida a nosotros, la visión del profeta Zacarías. Nada de mecanismos de defensa: Por la multitud de hombres y  ganados que habrá, Jerusalén será ciudad abierta. Yo la rodearé como muralla de fuego y mi gloria estará en medio de ella (Zac 2, 8-9). 
El Señor nos enseñó a pedir el perdón por nuestras ofensas; quizá nosotros podríamos añadir que nos perdone también por nuestras defensas.


Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa
Santander Cantabria
España 


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