Lectura del santo Evangelio según Mateo
Mt 2,13-18
Cuando los magos se retiraron, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:
«Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle.»
Él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera lo dicho por el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo.
Entonces Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había precisado por los magos. Entonces se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías: Un clamor se ha oído en Ramá, mucho llanto y lamento: es Raquel que llora a sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen.
Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca.
Los libros de historia están llenos de personajes como Herodes. Dice el Papa Francisco que la ambición de poder no permite rivales, se eliminan. Herodes refleja la ambición del poder y el rechazo de Dios; es el poder humano que no quiere otro poder superior.
Desde su nacimiento, la vida de Jesús está asociada al sufrimiento y al mal. ¿Por qué Dios, de quien decimos que es amor y ternura, permite semejantes barbaridades? ¿Por qué la muerte de aquellos niños? ¿Por qué el terrible sufrimiento de aquellas madres y aquellos padres? En resumen, ¿por qué la cruz? ¿No podría haber sido más suave el camino de la vida?
En la Escritura, el libro de Job trata de responder a estas preguntas. Job nos ofrece la respuesta de la fe ante el intento de racionalizar la experiencia del mal y del sufrimiento. Es necesario aceptar el misterio, como lo aceptaron José y María, viviendo con confianza ciega en Dios. Dios-Amor es un misterio que puede llegar a provocar rebeldía, escándalo, desengaño. Incluso cuando no entendemos nada y nos vemos inmersos en la más tremenda oscuridad, debemos persistir en la fe.
No era falso lo que Job había aprendido sobre Dios antes de la prueba, pero era insuficiente; muy insuficiente. Después de la prueba, Job sabe que de Dios no se habla; a Dios se le escucha y se le adora, y nos sometemos al misterio y nos abandonamos en sus manos. No nos será posible llegar a una verdadera experiencia de Dios sin haber pasado por la prueba límite, por nuestro personal Getsemaní.
Parroquia
de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa
Santander Cantabria
España

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