Llegan a Cafarnaún. Al llegar el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar:
«¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios.»
Jesús, entonces, le conminó diciendo:
«Cállate y sal de él.»
Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él. Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros:
«¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen.»
Bien pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea.
La gente se asombraba de su enseñanza porque lo hacía con autoridad, no como los letrados.
Suponemos que la gente estaba acostumbrada a predicaciones moralizantes, que tenían que ver mucho con lo aprendido y poco con lo vivido. Jesús enseña desde su interioridad. Por eso su palabra es viva y novedosa. Además, confirma su autoridad liberando al hombre de lo que envilece su vida.
Precisamente en aquella sinagoga había un hombre poseído por un espíritu inmundo… Jesús le increpó: ¡Calla y sal de él!
¡Calla! Ningún diálogo con el mal; no le deja ningún resquicio. La postura tajante de Jesús nos invita a adoptar esa misma postura ante todo mal, propio o ajeno.
El espíritu inmundo sacudió al hombre, dio un fuerte grito y salió de él.
Dice el Papa Francisco que Jesús vino al mundo para anunciar y realizar la salvación de todo el hombre y de todos los hombres y que muestra una predilección particular por quienes están heridos en el cuerpo y en el espíritu: los pobres, los endemoniados, los enfermos… Es el verdadero Salvador: Jesús salva, Jesús cura, Jesús sana. Jesús infunde paz, vitalidad, y confianza en la vida de la persona humana, liberándola de dependencias del mal, de miedos, de ansiedades.
Todos se llenaron de estupor: ¿Qué significa esto? Hasta a los espíritus inmundos les da órdenes y le obedecen.
Su fama se divulgó por todas partes. Pero la gente continuó con su vida. Llegado el momento, le crucificarán. No nos engañemos. Si nuestra sociedad se aleja de Jesús no lo achaquemos a lo inadecuado o escandaloso de nuestra conducta. Corrijamos lo que haya que corregir, pero sepamos que por muchos milagros que hagamos no conseguiremos que el mundo deje de ser mundo. No por ahora.
Parroquia
de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa
Santander Cantabria
España

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