Lectura del santo Evangelio según Marcos Mc 3,31-35
Llegan su madre y sus hermanos y, quedándose fuera, le envían a llamar. Estaba mucha gente sentada a su alrededor. Le dicen:
«¡Oye!, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan.»
Él les responde:
«¿Quién es mi madre y mis hermanos?»
Y mirando en torno a los que estaban sentados en corro, a su alrededor, dice:
«Estos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.»
Mirad, éstos son mi madre y mis hermanos. Porque el que haga la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.
Fuimos creados a imagen y semejanza de Dios; Dios Trinidad, Dios comunión de amor. La familia humana es su reflejo viviente. Cuando Jesús quiso dar a entender el amor de Dios por nosotros, no encontró mejor ilustración que el amor de los padres a sus hijos: Si vosotros, con lo malos que sois, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más dará vuestro Padre del cielo cosas buenas a los que se las pidan! (Mt 7, 11).
Los vínculos de sangre son cosa grande y santa; pero hoy Jesús nos dice que los vínculos de fe son más grandes y más santos. La familia de quienes creemos en Jesús, sin negar la grandeza y santidad de los lazos familiares, hace caso omiso de fronteras biológicas o étnicas. Hay ocasiones en que Jesús afirma esto de forma tajante. Como cuando uno quiere seguir a Jesús y le pide permiso para enterrar primero a su padre: Sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos (Mt 8, 22).
Los vínculos de sangre nos identifican con unos pocos; los de la fe con todo el mundo. Nos convierten en padres y madres y hermanos y hermanas de todos; con una paternidad y una maternidad y una fraternidad y una sororidad que satisfacen las ansias más ambiciosas de plenitud del corazón humano. Esa plenitud que rebosa, por ejemplo, en san Juan: Que también vosotros estéis en comunión con nosotros. Como nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos esto para que nuestro gozo sea completo (1 Jn 1, 3-4).
Parroquia
de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa
Santander Cantabria
España

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