lunes, 11 de febrero de 2019

Evangelio del 11 de febrero. Lunes quinto.

Lectura del Evangelio según Marcos 
Mc 6,53-56

Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret y atracaron. Apenas desembarcaron, le reconocieron en seguida, recorrieron toda aquella región y comenzaron a traer a los enfermos en camillas adonde oían que él estaba. Y dondequiera que entraba, en pueblos, ciudades o aldeas, colocaban a los enfermos en las plazas y le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaban salvados.



Dondequiera que entraba, en pueblos, ciudades o aldeas, colocaban a los enfermos en las plazas y le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaban salvados.
Como vemos, Jesús ya era entonces centro de peregrinación. Es un Evangelio muy oportuno para este día en que celebramos a Nuestra Señora de Lourdes; también hoy son incesantes las peregrinaciones de enfermos que acuden a Él a través de su Madre. Conviene recordar que la verdadera fuente de salud de cuerpo y de alma no es la Madre, sino el Hijo. A quienes nos acercamos a María, ella nos dice lo que dijo a los sirvientes de Caná: Haced lo que Él os diga. Y Él, sin detenerse a considerar si somos o no somos dignos, nos salva de forma totalmente gratuita e incondicional.

Hoy celebramos la jornada mundial del enfermo. Para todo creyente, Jesús es el Salvador. Su salvación toca la totalidad de la persona; y es para el más allá y para el más acá. Él es salud. Jesús, escribe un teólogo, promueve una vida nueva que acaece primero en la intimidad y la hondura del ser humano y que refluye hacia lo exterior. Es decir, Jesús cura desde dentro; nos reconcilia con nosotros mismos y con los demás y así nos reconcilia con Dios. Así no da vida en abundancia (Jn 10, 10).

Que no se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí (Jn 14, 1). La fe firme en un Dios que se ha hecho hombre en Jesús es cosa muy saludable. Porque es fe en un amor que sobrepasa todo lo imaginable. Y esto es experiencia de salvación, de armonía interior; aunque el cuerpo esté hecho una lástima.


Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa
Santander Cantabria
España 


No hay comentarios:

Publicar un comentario