Lectura del santo Evangelio según Mateo
Mt 11, 25-30
En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo:
«Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.»
Catalina de Siena (1347-1380). Terciaria dominica. Gran impulsora del regreso de los Papas de Aviñón a Roma. Doctora de la Iglesia y patrona de Europa. Todo esto con una preparación escolar muy deficiente. Por eso que el Evangelio es especialmente apropiado para esta fiesta.
Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios y entendidos, y se las has revelado a pequeños.
Jesús tiene motivos para estar decepcionado. Ha fracasado en su pueblo natal, ha fracasado en los pueblos del lago donde más se ha prodigado, ha fracasado entre quienes significan algo en el país. Y, sin embargo, su corazón rebosa de gozo, porque tal ha sido tu beneplácito, Padre. Ahí es donde Jesús encuentra el sentido de todo; también de lo que parece ser irracional y absurdo. El Evangelio de hoy es una pequeña transfiguración; una ventana que nos permite asomarnos a lo más íntimo de Jesús. Jesús nos habla de la más refinada sabiduría: la de los sencillos. Es la sabiduría de quienes conocen mejor a Dios como Abbá que nos ama gratuitamente, y siempre nos acoge en sus brazos a pesar de nuestras torpezas.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.
Jesús no nos atosiga haciéndonos cumplir escrupulosamente innumerables normas. Jesús no quiere complicarnos la vida. Quiere que la disfrutemos y la hagamos disfrutar centrándolo todo en el amor, el perdón, la misericordia. El Papa Francisco comenta: La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría.
Parroquia
de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa
Santander Cantabria
España

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