viernes, 1 de mayo de 2020

Evangelio del 1 de Mayo. San José Obrero.

Lectura del Evangelio según Mateo 

Mt 13,54-58

Y sucedió que, cuando acabó Jesús estas parábolas, partió de allí. Viniendo a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: 
«¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?» 
Y se escandalizaban a causa de él. Mas Jesús les dijo: 
«Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio.» 
Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe. 


¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero?
Los habitantes de Nazaret estaban orgullosos de su paisano más famoso. Pero cuando vieron con sus propios ojos y oyeron con sus propios oídos cosas que no cabían en sus casillas mentales o religiosas el fervor se transformó en escándalo. Para ellos, la majestad de Dios no es compatible con la humildad y la pobreza de un hombre de manos encallecidas por el trabajo.

Hoy celebramos la fiesta del trabajo instituida en 1889 y puesta bajo tutela de san José, el carpintero de Nazaret, por el Papa Pío XII en 1955. Es la fiesta de todos, porque todos somos trabajadores; también los que, por edad, estamos jubilados. Trabajar, en su sentido más amplio, es ocuparse en mejorar la vida propia y la de los demás; comenzando por los más cercanos. En este sentido, preocuparme y orar por las personas enfermas o tristes con quienes convivo, es trabajo: el mejor de los trabajos. Si me preocupo y oro por esas personas, buscaré y encontraré la manera más discreta y eficaz de hacerles la vida más agradable. Será posible que este trabajo de dedicación a los demás sea correspondido con el desdén o el menosprecio. Jesús supo mucho de esto. Y Él ya nos avisó: el discípulo no está por encima del maestro (Mt 10, 24).

Escribe el Papa Francisco: El compromiso del trabajo y la vida del espíritu, en la concepción cristiana, no están de ninguna manera en contraste entre sí. Oración y trabajo pueden y deben ir de la mano, en armonía. La falta de trabajo perjudica al espíritu, como la ausencia de oración hace daño también a la actividad práctica.
Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa
Santander Cantabria
España 

Fuentes: EL SITIO WEB OFICIAL DE LOS CARMELITAS
Meditación con el Evangelio del día. Buena Noticia.
https://www.comibam.org/wp-content/uploads/2020/02/233.jpg

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