jueves, 21 de mayo de 2020

Evangelio del 21 de mayo. Jueves 6° de Pascua.

Lectura 

Del santo Evangelio según Juan 16,16-20
«Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver.» Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: «¿Qué es eso que nos dice: `Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver' y `Me voy al Padre'?» Y decían: «¿Qué es ese `poco'? No sabemos lo que quiere decir.» Se dio cuenta Jesús de que querían preguntarle y les dijo: «¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho:
`Dentro de poco no me veréis
y dentro de otro poco me volveréis a ver?'
En verdad, en verdad os digo
que lloraréis y os lamentaréis,
y el mundo se alegrará.
Estaréis tristes,
pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. »


Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver.

Los discípulos están desconcertados. No es para menos. ¿Qué significa esta frase que parece un acertijo? Jesús sigue intentando tranquilizar a sus discípulos. Ya les había dicho poco antes: Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero vosotros sí me veréis (Jn 14, 19).

Dentro de otro poco me volveréis a ver. Jesús no está pensando solamente en las apariciones pascuales; piensa también en su presencia en el corazón del creyente: Vendremos a él y haremos morada en él (Jn 14, 23).

Para el mundo, Jesús ha desaparecido con su muerte. Para los discípulos, no; no solo porque unos pocos le verán resucitado, sino porque unos muchos le veremos de manera espiritual e interior con los ojos de la fe. Jesús promete una dicha superior a quien cree por fe, sin ayuda de los sentidos: Dichosos los que no han visto y han creído (Jn 20, 29).

Vuestra tristeza se convertirá en gozo.

Jesús habla poco de sus propios sufrimientos. Le preocupan más los de sus discípulos. Les promete que sus penas se convertirán en gozo. Pedro aprendió bien la lección del Maestro. Escribe en su primera carta: Rebosáis de alegría, aunque sea preciso que todavía, por algún tiempo, seáis afligidos con diversas pruebas (1 P 1, 6).

El Papa Francisco dice: Nunca se escuchó hablar de un santo triste o de una santa con rostro fúnebre. Sería un contrasentido. El cristiano es una persona que tiene el corazón lleno de paz porque sabe centrar su alegría en el Señor, incluso en momentos difíciles. Tener fe no significa no tener momentos difíciles, sino tener la fuerza de afrontarlos sabiendo que no estamos solos.

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