viernes, 1 de julio de 2022

Evangelio del 2 de julio. Sábado 13.

Lectura del Santo Evangelio según Mateo
Mt 9, 14-17

"En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: 

¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?

Jesús les dijo:

¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja una rotura peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque revientan los odres; se derrama el vino, y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan."

Entonces se le acercaron los discípulos de Juan y le preguntaron: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos mientras que tus discípulos no ayunan?

Los fariseos se han quejado a los discípulos porque el Maestro come con publicanos y pecadores (v. 11). Ahora son los discípulos del Bautista los que critican; personas piadosas y bien intencionadas que no ven con buenos ojos lo poco que Jesús valora su ascetismo. Han sido educados en la renuncia y el sacrificio, y les parece poco edificante disfrutar de cosas como la comida y la bebida. Por otra parte, los discípulos de Jesús que saben que el Maestro los quiere siempre entregados y generosos como Él, saben también que, igual que el Maestro, deben vivir contentos apreciando la comensalidad y la camaradería.

No se echa vino nuevo en odres viejos, pues los odres reventarían, el vino se derramaría y los odres se echarían a perder.

Ni los discípulos del Bautista ni los fariseos están capacitados para entender la novedad de Jesús. No se sigue a Jesús para perder, sino para ganar. Así lo dice en las parábolas del tesoro y de la perla. Jesús es absolutamente revolucionario. Nos trae un cambio radical en la manera de entender y vivir la relación del hombre consigo mismo, con los prójimos y con Dios. Todo se resume en la palabra GRATUIDAD.

El buen seguidor de Jesús no ve la religión como un asunto de obras y de esfuerzos por parte del hombre, sino como un asunto de amor y de gracia por parte de Dios. El buen seguidor de Jesús sabe bien que la muerte de Jesús en la cruz dio por finalizada la religión de las obras y del mérito. Todo lo que sale de nosotros es mérito suyo.


Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa. 

Santander, Cantabria. España

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