viernes, 22 de julio de 2022

Evangelio del 23 de julio. Santa Brígida.

Lectura del Santo Evangelio según Juan
Jn 15, 1-8

"Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador. Toda rama que no da fruto en mí, la corta. Y todo sarmiento que da fruto, lo limpia para que dé más fruto. Ustedes ya están limpios gracias a la palabra que les he anunciado, pero permanezcan en mí como yo en ustedes. Un sarmiento no puede producir fruto por sí mismo si no permanece unido a la vid; tampoco ustedes pueden producir fruto si no permanecen en mí. Yo soy la vid y ustedes los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, pero sin mí, no pueden hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran y se seca; como a los sarmientos, que los amontonan, se echan al fuego y se queman. Mientras ustedes permanezcan en mí y mis palabras permanezcan en ustedes, pidan lo que quieran y lo conseguirán. Mi Padre es glorificado cuando ustedes producen abundantes frutos: entonces pasan a ser discípulos míos."

Santa Brígida (1303-1373), escritora mística, perteneció a la nobleza sueca, fue madre de ocho hijos. Cuando enviuda abandona la vida del mundo y funda la Orden del Santísimo Salvador (Brígidas). En 1999 es proclamada copatrona de Europa por el Papa Juan Pablo II.

Yo soy la vid; vosotros los sarmientos.

Es un texto oportuno en esta celebración de santa Brígida; ella vivió en una permanente sintonía con el Señor. Así la fue guiando en los distintos estados de vida. Ella es un buen ejemplo de, el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto. En verdad, construyó su casa sobre roca firme.

Teresa de Ávila dice que los suyos fueron tiempos recios. Los de Brígida de Suecia no lo fueron menos. Tampoco estos tiempos nuestros en que todo parece ser provisional y carecer de estabilidad. Tiempos en que nada es duradero. Todo es relativo. Todo es light. Todo, la juventud como el café, descafeinados. Todo dominado por sensaciones y feelings del momento. ¡Son tantos los que no tienen la mínima idea de una vida de plenitud! Necesitamos asentar nuestra casa sobre roca firme, permaneciendo en Él, como el sarmiento en la vid.

Sin Él no podemos hacer nada. Con Él podemos hacer mucho. Si permanecéis unidos a Jesús, construís su Reino, construís fraternidad; hacéis las obras de misericordia que son una fuerza poderosa para transformar el mundo y hacerlo más justo y más bello (Papa Francisco).

Los que dan fruto los poda, para que den aún más fruto.

Es la purificación por la que pasa todo sarmiento unido a la vid. El discípulo no es más que su maestro. La purificación ha tenido lugar cuando el discípulo se arrodilla y comienza a lavar los pies de sus hermanos.

 

Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa. 

Santander, Cantabria. España

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