jueves, 6 de octubre de 2022

Evangelio del 7 de octubre. Nuestra Señora del Rosario.

Lectura del Santo Evangelio según Lucas
Lc 11, 15-26

Pero algunos de ellos dijeron: 

"Este echa a los demonios con el poder de Belzebú, jefe de los demonios". 

Y otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal que viniera del cielo. Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: 

"Una nación dividida corre a la ruina, y los partidos opuestos caen uno tras otro. Si Satanás también está dividido, ¿podrá mantenerse su reino? ¿Cómo se les ocurre decir que yo echo a los demonios invocando a Belzebú? Si yo echo los demonios con la ayuda de Belzebú, los amigos de ustedes, ¿con ayuda de quién los echan? Ellos apreciarán lo que ustedes acaban de decir. En cambio, si echo los demonios con el dedo de Dios, comprendan que el Reino de Dios ha llegado a ustedes. Cuando el Fuerte, bien armado, guarda su casa, todas sus cosas están seguras; pero si llega uno más fuerte y lo vence, le quitará las armas en que confiaba y distribuirá todo lo que tenía. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama. Cuando el espíritu malo sale del hombre, empieza a recorrer lugares áridos, buscando un sitio donde descansar. Como no lo encuentra, se dice: "Volveré a mi casa de donde tuve que salir." Al llegar la encuentra bien barrida y todo en orden. Se va, entonces, y regresa con otros siete espíritus peores que él; entran y se quedan allí. De tal modo que la nueva condición de la persona es peor que la primera".

Mientras un hombre fuerte y armado guarda su casa, todo lo que posee está seguro. Pero si llega uno más fuerte y lo vence, le quita las armas en que confiaba y reparte sus bienes.

Personas de mucha religión acusan a Jesús de arrojar demonios en connivencia con Belzebú, príncipe de los demonios. En la réplica de Jesús apreciamos escaso convencimiento de que sus palabras harán mella en sus adversarios.

También hoy encontramos personas piadosas que creen luchar contra los poderes del mal, pero viven subyugadas por espíritus malignos. A santa Teresa no le preocupaban los demonios: Siendo yo sierva de este Señor y Rey, ¿qué mal me pueden ellos hacer a mí? Sí que le preocupaban quienes vivían obsesionados con los demonios: No entiendo estos miedos. Temo más a los que temen al demonio que a los mismos demonios.

Una vida condicionada por los demonios, es una vida en la que la fe no brilla. Para que esto no suceda, hay que insistir en poner los ojos solamente en el Señor, sin preocuparnos de las sombras que nos rodean y acechan.

Hoy celebramos la fiesta de nuestra Señora del Rosario. El rosario es una buena escuela donde aprendemos a poner los ojos solo en Él. En compañía de María recorremos los pasos terrenos del Hijo de Dios hecho hombre.

El Papa Francisco dice: La oración del rosario no nos aleja de las preocupaciones de la vida. Por el contrario, nos pide encarnarnos en la historia de todos los días para saber reconocer en medio de nosotros los signos de la presencia de Cristo. Cada vez que contemplamos un momento de la vida de Cristo, estamos invitados a comprender de qué modo Dios entra en nuestra vida, para acogerlo y seguirlo.


Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa. 

Santander, Cantabria. España. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario