sábado, 2 de mayo de 2020

Evangelio del 3 de mayo. Domingo 4º de Pascua.



Jesús nos cuenta y nos tiene en cuenta, conoce nuestras diferencias y tiene amor para todo su rebaño.

Lectura del santo Evangelio según Juan
Juan 10,1-10

«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.»



Él pastor llama a cada una por su nombre y las saca…, camina delante de ellas y ellas detrás de él, porque reconocen su voz.

Jesús es un buen poeta. La imagen del pastor y las ovejas destila belleza, sosiego, calidez, bienestar. Para el Papa Francisco la imagen del pastor expresa la opción incondicional de Jesús por aquellos a quienes ama más que a su misma vida. No se trata de unos pocos elegidos, sino de la humanidad entera. Jesús es la puerta de acceso a unas relaciones y a un mundo donde la gratuidad, la confianza y la lealtad son posibles y en ello apuesta su vida.
Todas las ovejas son suyas; todas. Porque el Padre ama al Hijo y ha puesto todo en su mano (Jn 3, 35). Claro que el rebaño estará enteramente configurado solamente en la culminación de la plenitud de los tiempos; cuando sea un solo rebaño y un solo pastor (Jn 10, 16); cuando toda lengua confiese que Cristo Jesús es SEÑOR para gloria de Dios Padre (Flp 2, 11).
El pastor llama a cada una por su nombre y las saca… Para que tengan vida y la tengan en abundancia.
Con esta parábola, Jesús nos está invitando a una relación personal con Él. Por eso no nos llama siervos; nos llama amigos. Y, como amigos que somos, quiere que disfrutemos de la vida; que tengamos vida en abundancia. Claro que si no es posible describir los colores a un ciego, tampoco es posible describir esta vida en abundancia a la persona que no tiene una relación personal con Jesús, por muy piadosa que sea esa persona. Quien ha entrado por la Puerta, ha entrado en un mundo nuevo; lo ve y lo vive todo de manera maravillosamente distinta.
A nosotros los creyentes nos ha llamado por nuestro nombre. La mejor manera de corresponder a semejante privilegio será amar la vida y hacer lo posible para que otros también la tengan en abundancia.


Tú resplandeces siempre en nuestro camino como signo de salvación y esperanza. Nosotros nos encomendamos a Ti, salud de los enfermos, que ante la Cruz fuiste asociada al dolor de Jesús manteniendo firme tu fe.
Tú, Salvación del Pueblo Romano, sabes lo que necesitamos y estamos seguros de que proveerás para que, como en Caná de Galilea, pueda regresar la alegría y la fiesta después de este momento de prueba.
Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y a hacer lo que nos dirá Jesús, que ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos. Y ha tomado sobre sí nuestros dolores para llevarnos, a través de la Cruz, al gozo de la Resurrección. Amén.
Bajo tu protección, buscamos refugio, Santa Madre de Dios. No desprecies las súplicas de los que estamos en la prueba y líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!

Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa
Santander Cantabria
España 

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