Lectura del Evangelio según Juan
Jn 10,11-18
«Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa, porque es asalariado y no le importan nada las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor. Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre.»
Yo soy el Buen Pastor y conozco mis ovejas y las mías me conocen a
mí.
Y si una se le pierde, en seguida la echa en falta. Y sale en su busca, y no descansa hasta encontrarla. Entonces la pone sobre los hombros y vuelve contento al rebaño (Lc 15, 4-7). La imagen describe maravillosamente bien la razón de ser de Jesús. Para eso Dios se hizo hombre: para darnos vida. Para hacernos partícipes de su vida. A todos. Comenzando por los últimos; por los más desgraciados. La salvación de Jesús, para ser universal, tiene que empezar por los últimos.
La parábola del Buen Pastor nos dice que no vamos solos por la vida. Nuestro pastor va por delante. Nosotros, por detrás, escuchamos su voz y le seguimos. Con frecuencia nos gustaría ver algo más que su espalda: su rostro, sus ojos, su sonrisa. Con frecuencia, nuestro seguimiento, nuestra fe, serán oscuros yrecordaremos aquellas palabras suyas: Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán (Mt 9, 15).
Jesús, con la parábola del Buen Pastor, me invita a una relación personal con Él. Quiere que aspire a conocerle como Él me conoce, de forma íntima. Nada de contentarme con el cumplimiento frío de unos mandamientos. Nada de contentarme con ser una persona moralmente correcta. Este conocimiento llega a su madurez cuando me siento conocido por Él, personalmente querido, llamado por mi nombre. A pesar de todas mis incongruencias y desatinos. A esto debo aspirar como cristiano. Que la relación personal con Jesús lo sea todo en mi vida; relacióndominada por la cordialidad y la confianza:
Yo soy el Buen Pastor y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí.
Parroquia
de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa
Santander Cantabria
España
Meditación con el Evangelio del día. Buena Noticia.
https://static1.eldiariomontanes.es/www/multimedia/202004/28/media/cortadas/54885674-kIuH--624x415@Diario%20Montanes.jpg

No hay comentarios:
Publicar un comentario