sábado, 13 de junio de 2020

Evangelio del 13 de junio. San Antonio de Padua.

Lectura del santo Evangelio según Mateo 

Mt 5,33-37

«Habéis oído también que se dijo a los antepasados: No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos. Pues yo os digo que no juréis en modo alguno: ni por el Cielo, porque es el trono de Dios, ni por la Tierra, porque es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey. Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro. Sea vuestro lenguaje: `Sí, sí' `no, no': que lo que pasa de aquí viene del Maligno.»




Que vuestra palabra sea sí, sí; no, no. Lo que pase de ahí procede del Maligno.

La carta de Santiago nos habla de la importancia del control de la lengua. Ante todo, sinceridad. Sinceridad humilde, sin altivez; entendiendo que podemos estar equivocados. Jesús aprecia la honradez, la transparencia, la palabra dada sin necesidad de más garantías. Nunca lanzando dardos a ningún prójimo con palabras habladas o escritas, aunque esté convencido de mi verdad. Una verdad que no es caritativa procede de una caridad que no es verdadera (San Francisco de Sales).


Nos dice Santiago: Si alguno no cae al hablar, ése es un hombre perfecto, capaz de refrenar todo su cuerpo… Mirad las naves: aunque sean grandes y vientos impetuosos las empujen, son dirigidas por un pequeño timón adonde la voluntad del piloto quiere. Así también la lengua es un miembro pequeño y puede gloriarse de grandes cosas… Con ella bendecimos al Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, hechos a imagen de Dios (St 3, 2-9).


Tenemos pleno dominio sobre pensamientos y sentimientos mientras los callamos; perdemos ese dominio cuando los comunicamos. Hay tiempo de callar y tiempo de hablar (Qo 3, 7). Para tener un buen discernimiento sobre el cuándo y el cómo hablar o callar es necesaria una intensa vida interior. Vida interior iluminada por la Palabra de Dios. Sin esa luz, nuestra oración no será cristiana; será oración pagana, o reflexión, o narcisismo.


Sin sentir que somos hijos, nuestra oración es pagana, es una oración de palabras. Está bien rezar a la Virgen, porque es una hija muy amada del Padre, y a los santos, que son todos amados por el Padre… Pero la piedra angular de la oración es PADRE (Papa Francisco).

Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa

Santander Cantabria

España  


Fuentes: EL SITIO WEB OFICIAL DE LOS CARMELITAS

Meditación con el Evangelio del día. Buena Noticia.

https://www.aciprensa.com/santos/images/SanAntonioDePadua-13Junio.jpg

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