Lectura del Santo Evangelio según Mateo
Mt 10, 24-33
Jesús les dijo:
“No está el discípulo por encima del maestro ni el siervo por encima de su amo. Al discípulo le basta ser como su maestro y al siervo como su amo. Si al amo de casa lo han llamado Belcebú, ¡cuánto más a los miembros de su casa! Por tanto no les tengáis miedo. No hay nada encubierto que no se descubra, ni escondido que no se divulgue. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día; lo que escucháis al oído pregonadlo desde las azoteas. No temáis a los que matan el cuerpo y no pueden matar el alma; temed más bien al que puede acabar con cuerpo y alma en el fuego. ¿No se venden dos gorriones por pocas monedas? Sin embargo ni uno de ellos cae a tierra sin permiso de vuestro Padre. En cuanto a vosotros, hasta los pelos de vuestra cabeza están contados. Por tanto, no les tengáis miedo, que vosotros valéis más que muchos gorriones. Al que me reconozca ante la gente yo lo reconoceré ante mi Padre del cielo. Pero al que me niegue ante la gente, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo”.
Continúa el discurso apostólico de Jesús a los Doce. El Evangelista Lucas (cap. 10), haciéndolo extensivo a 72 discípulos, nos dice que el discurso de Jesús es válido para todo cristiano.
No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su amo.
Son palabras a tener siempre presentes, especialmente en situaciones de indefensión y vulnerabilidad. Será oportuno escucharlas con el telón de fondo de la bienaventuranza del perseguido: Dichosos cuando os injurien y persigan (Mt 5, 11). La misericordia y la ternura de Dios son compatibles con el sufrimiento, tal como nos enseña el Crucificado.
No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos.
De nuevo la invitación a desechar todo miedo y, por encima de todo, a confiar. ¡Son tantos los miedos capaces de bloquear a las personas más piadosas! El miedo al qué dirán, el miedo escénico, el miedo a no ser capaces de cumplir una misión… El creyente nunca debe resignarse a vivir intimidado por nada, ni por las amenazas exteriores ni por las torpezas personales. Solamente así, liberado de todo miedo, es posible salir de uno mismo, y vivir más disponible, y ser más perspicaz y más audaz.
La vida del que ha descubierto a Jesús se llena de un gozo interior tan grande, que nada ni nadie puede robárselo. Cristo da a los suyos la fuerza necesaria para no estar tristes ni agobiarse, pensando que los problemas no tienen solución. Apoyado en esta verdad, el cristiano no duda que aquello que se hace con amor, engendra una serena alegría, hermana de esa esperanza que rompe la barrera del miedo y abre las puertas a un futuro prometedor (Papa Francisco).
P A Z
Parroquia
de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa
Santander Cantabria
España

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