jueves, 18 de agosto de 2022

Evangelio del 19 de agosto. Viernes 20.

Lectura del Santo Evangelio según Mateo
Mt 22, 34-40

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: 

"Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?" 

Él le dijo: 

"Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser." 

Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: 

"Amarás a tu prójimo como a ti mismo." 

Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los Profetas."

Estos dos preceptos sustentan la ley entera y los profetas.

Dos preceptos que son uno, porque todo se reduce al amor. Para entender qué es amor no hay cosa mejor que la contemplación del Crucificado. Es en la cruz donde el amor llevado hasta el extremo nos deslumbra (Jn 13, 1). La única asignatura de la que seremos examinados al final de la vida será la del amor; más específicamente, el amor al prójimo: Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis (Mt 25, 40).

Escribe Pablo: El que ama al prójimo ha cumplido la ley… La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud (Rm 13, 8-10). Y a la comunidad de Galacia: Toda la ley alcanza su plenitud en este solo precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Gl 5, 14). Pablo no olvida el amor a Dios; es que el amor a Dios se demuestra en el amor al hermano: Quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve (1 Jn 4, 20).

Éste es su mandamiento; el mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado (Jn 15, 12). Conviene estar atentos a no caer en la tentación de una vida espiritual intimista, distanciada de los prójimos. Tampoco podemos olvidar el trato de amistad interior; nos deslizaríamos hacia un activismo sin alma que nos llevaría a…: ¿quizá distanciarnos de los prójimos cercanos en nombre de los lejanos?; ¿quizá a hacer de la entrega a los más necesitados un pedestal del propio ego? Aunque reparta todos mis bienes y entregue mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor no soy nada (1 Cor 13, 3).


Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa. 

Santander, Cantabria. España

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