Lc 6, 39-42
Jesús les puso también esta comparación:
"¿Puede un ciego guiar a otro ciego? Ciertamente caerán ambos en algún hoyo. El discípulo no está por encima de su maestro, pero si se deja formar, se parecerá a su maestro. ¿Y por qué te fijas en la pelusa que tiene tu hermano en un ojo, si no eres consciente de la viga que tienes en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: ''Hermano, deja que te saque la pelusa que tienes en el ojo'', si tú no ves la viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo para que veas con claridad, y entonces sacarás la pelusa del ojo de tu hermano."
¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?
En el Evangelio de Mateo, cuando Jesús habla de ciegos que guían a otros, se refiere a los fariseos (Mt 15, 14). Aquí, en Lucas, se está refiriendo a sus discípulos. Es que lo de creernos mejores o superiores a otros, que es un claro síntoma de ceguera, se da también entre cristianos. Envueltos en una aureola de rectitud y santidad, juzgamos sin misericordia a cercanos y lejanos, a políticos y a magnates. No debiera ser así, porque…
¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo?
Jesús dice: No juzguéis, y no seréis juzgados (Mt 7, 1). Y Pablo: ¿Quién eres tú para juzgar al criado ajeno? Que se mantenga en pie o caiga solo interesa a su amo; pero quedará en pie, pues poderoso es el Señor para sostenerlo (Rm 14, 4). Y Santiago: ¿Quién eres tú para juzgar? (St 4, 12).
Soy ciego si me amargo la vida ante la insensatez de la sociedad, ante la incompetencia de los clérigos, ante la poca formalidad de quienes me rodean. Soy ciego porque me creo mejor. Soy ciego porque no soy consciente de mi impotencia y de mi nada. Soy ciego porque no he descubierto ni la misericordia ni la gratuidad. Soy ciego porque no he llegado a entender que Jesús nos salva sin juzgarnos.
Para no ser ciego y no juzgar a los demás, debo comenzar por verme a mí mismo tal como soy, aceptando mi miseria. Mientras no aprenda esto, nada puedo enseñar. Contemplando a Jesús aprenderé a actuar como Él, abrazando actitudes generosas con todos.
Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa.
Santander, Cantabria. España.
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